
Cada año en el mes de febrero, mi ciudad cumple años. Mucha gente llega a visitarnos y a apreciar las bellezas naturales de nuestra querida Santa Maria La Blanca de Valdivia.
No deja de asombrarme el mar humano que se deja caer en la tarde, ya bien entrada la noche, para esperar ver pasar las embarcaciones fluviales que forman parte del cortejo.
Mi ciudad, la más linda del Sur, mi hogar.




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